Peligra el Canal de Panamá,Mariusa Reyes ,
El Canal de Panamá, con frecuencia descrito como la obra de ingeniería más espectacular del mundo, podría convertirse en una gran zona desértica si la deforestación de los bosques que lo rodean continúa en forma indiscriminada.

Para su existencia, el canal depende del agua de los lagos artificiales Alajuela y Gantún -uno de los más grandes del mundo- creados durante la construcción del propio canal.

Cualquier amenaza a los bosques de la cuenca del canal, en esencia el Valle del río Chagre, es una daga a la seguridad del canal.

Estos lagos dependen, a su vez, de la preservación de los bosques y manglares que los rodean.

Lo que ha pasado en las últimas décadas, es que la mitad de estos bosques se han perdido como consecuencia de la explotación forestal, lo que pone en jaque los negocios relacionados al Canal, que representan más del 40% de la economía panameña.

Sobre la amenaza que se cierne sobre el Canal de Panamá, BBC Mundo conversó con Stanley Heckadon Moreno, sociólogo e investigador asociado del Smithsonian Tropical Research Institute en Panamá.

¿Cuál es este vínculo tan importante, casi como un cordón umbilical, que existe entre el Canal de Panamá y los bosques que lo rodean?

El Canal de Panamá es producto de un río caribeño, el río Chagres, que se represó en dos puntos para hacer los dos grandes lagos que abastecen las cantidades astronómicas de agua que se necesitan para mover los grandes barcos que pasan por allí.

Cada barco que cruza el canal requiere de 52 millones de galones de agua dulce, y se dan de 30 a 40 tránsitos diarios.

Cualquier amenaza a los bosques de la cuenca del canal, en esencia el valle del río Chagre, es una daga a la seguridad del canal.

Panamá no puede permitir la destrucción de los bosques que retienen el agua de lluvia, para mantener la oferta para el canal y para casi el 86 por ciento de la población urbana y la industria del país que se concentran a su alrededor.

De este río, de la salud de sus bosques y de su valle, dependen el canal y el bienestar del país.

¿Qué tan amenazado está este suministro de agua en el área?

Después de la II Guerra Mundial y de la década de los 50 y hasta 1990, casi en vísperas del paso de la administración de Estados Unidos a Panamá, hubo una vasta deforestación.

Cada barco que cruza el canal requiere de 52 millones de galones de agua dulce, y se dan de 30 a 40 tránsitos diarios.

Perdimos la mitad de los bosques de la cuenca del canal, producto de la política que se seguía entonces, que consideraba que el bosque era símbolo de subdesarrollo y que había que traer el progreso a la región, que no era otra cosa que la ganadería extensiva.

Así se comenzaron a destruir alrededor de 3.000 hectáreas de selva por año.

Ya para los años 80 y 90, comenzó a replantearse esta política de sustituir los bosques por potreros, y los bosques que habían sobrevivido a la deforestación masiva comenzaron a ser protegidos.

La mayor amenaza ahora es el desarrollo urbano e industrial sin control.

¿Y esta amenaza concreta que menciona ya se está materializando?

Los bosques a orillas del canal son extremadamente valiosos para los promotores de bienes raíces.

Hay una presión continua y creciente, por parte de estos promotores, de compañías encargadas de construir infraestructura vial y de gente humilde que emigra de diferentes partes del país, de desarrollos urbanos espontáneos.

Actualmente tenemos 18 comunidades de este tipo que han talado bosques cerca del canal.

¿Dónde exactamente se pueden encontrar estos desarrollos urbanísticos?

Las urbanizaciones de nivel económico más alto están en el margen este del canal, es decir, son urbanizaciones que forman parte del crecimiento de la ciudad de Panamá hacia el norte.

Los bosques a orillas del canal son extremadamente valiosos para los promotores de bienes raíces.

También se encuentran estas urbanizaciones de muy alto costo en la ciudad de Colón, en la entrada caribeña del canal, donde se ha dado una deforestación bastante sustancial de la zona de manglares y de los bosques muy húmedos del Caribe.

Las comunidades de clase baja se dan más que todo en el lado oeste del canal.

Entiendo que el crecimiento del sector portuario también está amenazando la ecología que rodea al Canal de Panamá. ¿Cómo se pueden conciliar estas dos necesidades?

Precisamente, uno de nuestros mayores dilemas ahora es cómo conciliar la expansión de los puertos, que es otra zona en desarrollo constante, con la protección de los bosques de la zona costera, que son unos bosques de una diversidad biológica riquísima.

El sector portuario es un sector muy dinámico. Las grandes empresas navieras y portuarias están muy interesadas en el desarrollo de esta zona, y a la comunidad científica y ecológica le preocupa sobremanera lo que hagan o no los puertos.

Así que la naturaleza de la amenaza sobre el Canal de Panamá ha cambiado de cara al siglo XXI.

En el siglo XX la amenaza fue rural, fue agrícola, fue pecuaria. En este siglo, la amenaza es la de la industrialización y la globalización.

Habría que construir otra enorme represa y esta sería la mayor obra de ingeniería vista en el istmo de Panamá desde que los estadounidenses y los franceses construyeron el Canal por los años de 1880 y 1904.

Pero el impacto de esta situación no sería solamente local, a nivel internacional el efecto también sería devastador.

El Canal de Panamá es una gran arteria de comunicación para todas las naciones que están en el Pacífico de América, desde Chile hasta México, la costa oeste de Estados Unidos, Canadá y Alaska.

Casi todas las exportaciones latinoamericanas pasan por aquí.

Imagínese entonces que de no poder pasar las naves con un calado razonable, por la falta de agua, tendrían que navegar por el Cabo de Hornos y eso aumentaría considerablemente el costo de las exportaciones.

Antes de que termine este año, los panameños irán a las urnas a un referendo para decidir si quieren que el Canal de Panamá se expanda. ¿Qué implicaría este proyecto?

Eso implica hacer una tercera recámara, es decir una esclusa paralela a las que ya existen para que puedan entrar estos barcos de mayor calado que ahora no pueden pasar por el canal.

Hablamos de barcos de más de 60.000 toneladas y hasta 120 mil toneladas que requieren más agua.

Esa agua no puede venir del río Chagres, porque su tope de producción ya se alcanzó.

La única manera de conseguir más agua para una esclusa adicional y más grande es en otro río de la vertiente caribe de Panamá, que es la zona donde llueve más.

Habría que construir otra enorme represa y esta sería la mayor obra de ingeniería vista en el istmo de Panamá desde que los estadounidenses y los franceses construyeron el canal por los años de 1880 y 1904.

Nota de BBCMundo.com:

Peligran bosques panameños
Becky McCall
BBC, Panamá


Parte de los bosques tropicales de Panamá, punto de biodiversidad y de unión entre dos continentes, están a la venta.
efensores del medio ambiente dicen que la venta de los bosques que rodean el Canal de Panamá es ilegal, pero el gobierno no está de acuerdo.

Unas 27 hectáreas de tierra en la antigua "zona del canal" ya fueron vendidas, mientras que cien más han sido demarcadas y están a la espera del mejor postor. Los terrenos que ya han sido vendidos se van a convertir en villas de lujo, mientras que otros están destinados a proyectos comerciales e industriales.

La zona del canal fue devuelta por Estados Unidos a Panamá en 2000 en muy buen estado y los defensores del medio ambiente pensaron que así iba a permanecer. "La venta de estos bosques es ilegal al menos bajo tres leyes, que explícitamente lo prohíben", asegura Raisa Banfield, del grupo local Defensa de los Bosques.

La venta de estos bosques es ilegal al menos bajo tres leyes, que explícitamente lo prohíben :
Raisa Banfield, grupo Defensa de los Bosques

"Mapas legales muestran que el área es protegida y que no se pueden adelantar planes de desarrollo. Lo que se está haciendo es una burla de las leyes y sienta un precedente que puede empezar una cadena de deforestación", agrega. Sin embargo, en un comunicado entregado a la BBC, la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá indica que las leyes del país les da el poder para decidir cómo se deben utilizar los terrenos, ya sea para planes de desarrollo o para conservarlos.

El comunicado agrega que las dos parcelas en las que se construyeron viviendas y que están a la venta, se encuentran sujetas a restricciones especiales para prevenir cualquier daño al vecino parque nacional Camino de las Cruces.

Esperanzas

Desde 1903, después de la tala y de las inundaciones para crear el canal, se permitió que los bosques crecieran abundantemente. Los 97 años siguientes, el control militar estadounidense previno que la zona -que tiene 80 kilómetros de largo por 16 de ancho- se poblara y desarrollara.

También se crearon parques nacionales para proteger los bosques, pero parece que algunos de ellos no están incluidos dentro de la zona de protección. Los críticos acusan a las autoridades de hacerse los de la vista gorda ante iniciativas que promueven riqueza pero amenazan a la naturaleza. Sin embargo, tienen sus esperanzas puestas en el nuevo presidente, Martín Torrijos, quien hizo campaña bajo el lema de cero corrupción. "Le estamos pidiendo a Torrijos que se fije bien en este tema, que empezó en la presidencia pasada", indica Raisa Banfield.

Panamá es un pequeño puente terrestre entre el sur y el norte de América. De esta manera se constituye en un corredor esencial entre los bosques tropicales en peligro que conectan a Norteamérica con el Amazonas.

Como punto de encuentro bio geográfico entre América del Norte y del Sur, así como entre los océanos Pacífico y Atlántico, las plantas y la vida animal son super diversas :
Bill Laurance, ecologista

A pesar de que sólo ocupa el 0.05% del área terrestre del planeta, Panamá es uno de los mayores puntos de descanso para las aves migratorias. El país tiene 950 especies de aves, el doble que todo el continente europeo.

También alberga la mayor diversidad de árboles del mundo.

"Como punto de encuentro bio geográfico entre América del Norte y del Sur, así como entre los océanos Pacífico y Atlántico, las plantas y la vida animal son super diversas", dice Bill Laurance, un ecologista del instituto Smithsoniano de Investigación Tropical de Panamá. Laurance es una autoridad en los efectos de la fragmentación de bosques a causa del desarrollo urbano.

"En ningún lugar es más intensa la batalla por mantener este corredor que aquí en Panamá, porque es un cuello de botella sobre el que hay una intensa presión por poblar, debido al crecimiento de Ciudad de Panamá y de Colón.

La tierra que está en oferta no sólo contiene bosques en peligro, sino el histórico sendero de piedra conocido como Camino de las Cruces, de 450 años de edad y parte de la ruta de comercio de oro de los españoles hacia América del Sur. Buena parte del camino está cubierto por barro y vegetación, aunque en algunos sectores es posible ver el sendero con estacas para señalar terrenos en venta.

Dinero

Irónicamente, podrían ser las presiones comerciales las que finalmente ayuden a salvar los bosques panameños. El canal genera alrededor de 700 millones de dólares al año, pues cada barco paga entre 80 mil y 250 mil dólares para pasar. Los árboles que rodean el canal son cruciales para mantener los cien kilómetros de vía acuática libre de obstrucciones y con reservas de agua fresca.

"El sistema del canal es alimentado por lluvias, las cuales son producidas por los bosques y llegan al canal a través del río Chagres", indica el profesor Michael Roy, de un grupo conservacionista de Panamá. "Los árboles y las raíces actúan como esponjas que lentamente van liberando el agua en el canal, algo que es muy importante durante los tres meses de temporada seca, cuando el canal depende de las lluvias que cayeron antes", agrega. Cerca de un 50% de la cuenca del canal ha sido deforestada. Y el porcentaje sigue aumentando.